
"La tarde se mostraba quejumbrosa, el viento por las rendijas de las ventanas bramaba arisco y melancólico compitiendo con el lamento que emitían las olas. Todo parecía confabularse y no le darían tregua.
Sacudió la melena, se retocó el maquillaje, sonriendo amargamente se dirigió a la playa".
Se había jurado a sí misma que no regresaría jamás allí, aun recordaba con pena la última vez que fue estafada por su mejor amigo. No era tanto por el dinero que se sintió afectada, sino por la estafa moral, ya que Enzo era como el padre que nunca tuvo.- El dinero va y viene y a ti no te afectaran 10000 dólares- le dijo él burlonamente- .
Desde ese día la comunicación se corto entre ellos y ahora después de dos años, él la cita en el mismo lugar y no entiende la razón de su llamado.
"Mientras baja con desgano por las escaleras alfombradas del Hotel, su teléfono vibra en su bolsillo, es un mensaje de Enzo que pide le confirme si asistirá a la cita. Cristina lo apaga visiblemente mortificada, avanza dirigiéndose a la cochera en busca de su auto, saca las llaves de la cartera dispuesta a terminar con la incertidumbre, cuando, en el vidrio polarizado de la ventana del Bentley, el rostro de Enzo la sobresalta...Retrocede, volteando la cara...
El estacionamiento esta vacío, su mente le esta jugando una mala pasada".
Fue tan real la visión de Enzo, que su loción preferida se quedó en el aire. Fino aroma que contrastaba con el cinismo y la desfachatez de este personaje. El desgano, la apatía, que le producía el encuentro, le hacían sentirse sofocada. Pone en marcha su coche y sale de allí sumergida en un mar de pensamientos. El paisaje le resulta poco atractivo, los árboles se quejan a su paso, y el aire se enrarece en cada kilómetro. Siente que acudir a esa cita con Enzo, le traerá muchos problemas, pero necesita saber qué quiere, para que la llama... en fin, al mal paso darle prisa, piensa ella.
"Va llegando al lugar y le llama la atención la cantidad de vehículos, hay mucho movimiento. Un ir y venir de la gente, al parecer no hay manera de encontrar donde estacionarse…
Se le acerca un uniformado mirándola desesperada, le pregunta _ ¿Viene a la Regata?
Cristina lo mira extrañada. _ Dígame por favor, aquí al frente, existía un restaurante “La Ballena Azul”, creo que estoy perdida, la cantidad de autos me han confundido…
El hombre le responde _ Señorita, Ud. dice del viejo restaurante…Ahora es La Cofradía
Náutica “La Ballena Azul”.
_Estoy buscando al Señor Enzo Olivares.
_Ah...está en el sitio correcto, él es el dueño…"
Se quedó pensativa un momento, y con un leve movimiento de cabeza, agradeció al hombre su gentiliza. Un poco más allá, logró por fin estacionarse. Realmente estaba perpleja, "el nuevo restaurante de Enzo", a quien habría estafado esta vez... Por Dios. "Esto tengo que verlo con mis propios ojos".
Con paso firme se dirigió al restaurante, y a medida que se acercaba sentía un agradable placer el estar allí, realmente era hermoso, la fachada, el camino... Muy hermoso.
"_ ¡Cristina...Cristina! por aquí.
Era la voz de Enzo al extremo de una escalera, que le hizo salir de su estupefacción por la preciosa construcción de lo que era, un restaurante...un hotel...la verdad no sabía como llamar al lujo que tenía ante sus ojos.
Alzó la mirada y mil recuerdos le vinieron de golpe. Esa mirada paternal y sonrisa dulce de ese hombre al que hacía unos minutos aborrecía...y, en el fondo de su corazón, aún quería como padre.
Enzo la volvió a llamar pero ya cerca de ella y tomándola del codo la guiaba hacía la escalera.
_Subamos Cristina, estás preciosa. Allá arriba estaremos mucho más cómodos y te explicaré todo...Ya dudaba si llegarías, te estuve llamando...Gracias por aceptar mi invitación.
Ella lo miraba de reojo en silencio, con una sonrisa helada en el rostro. Enzo tenía ropa deportiva, casi en su totalidad de un color blanco que le resaltaba la piel bronceada, algunas canas en lo alto de sus sienes; el tiempo poco había hecho con él, se veía muy bien.
Bajó la mirada a la mano que le sujetaba del brazo y vio que en su dedo anular lucía un hermoso aro de matrimonio.
Arriba estaban dos damas esperándolos, una mujer delgada, trigueña de hermosos grandes ojos y una pequeña de no más de un año, que cogida de ella frenaba el impulso de correr...
_ ¡Calma Cris! ya vienen
_Por fin mi cielo...ella es Cristina.
_¡Que gusto! Enzo me ha hablado tanto de ti...Esta es nuestra hija Cris.
Cristina saludaba amablemente, pero estaba en shock.
Enzo tomaba en sus brazos a la niña y la mujer la abrazaba calidamente.
_Me llamo Pamela, dime Pam...Toma asiento por favor.
Por el ventanal se veía la playa, competían con la cantidad de autos las naves, una infinidad de yates.
Por fin Cristina atinó a balbucear. _ Te casaste... dejaste de ser un empedernido lobo soltero..."
_Ja, ja ja, ja rió Enzo burlonamente _¡Si te vieras la cara mujer! Estás como... impactada por la sorpresa. Te cuento que no me case, me cazaron ante un juez gordo y feo jajá jaja.
_No le hagas caso Cristina _dijo Pamela en tono resignado._ Sabes como es Enzo, todo lo toma en broma. No cambio siendo soltero menos lo hará estando casado.
_Papi, papi, quiero un helado de chocolate- pedía la nena ajena a la conversación.
_Y qué más quiere mi princesita _Decía Enzo acariciando a su hija con mucha dulzura.
_Es que… son muchas noticias juntas e inesperadas. .-Replicó Cristina en tono tenso y monocorde. _Después de no haberlo visto en dos años y siendo el soltero mas codiciado no imagine que formaría en tan poco tiempo una familia.
_Bueno, bueno, bueno - replicó Enzo con su camisa sucia de helado que la niña había volcado en él _Esto se esta poniendo demasiado serio. Ven a conocer nuestra casa Cristina. Encargamos algo para cenar y luego acostamos a la niña que tiene sueño y te contamos la historia completa.
Cristina no sabia si aceptar, no se sentía cómoda con la situación. Pensaba si la razón por la cual Enzo la había citado era para presentarle a su familia. De ser ese el motivo, no le reprocharía su mal comportamiento en el pasado. Pero hay un dicho que dice que el zorro pierde el pelo pero no las mañas y en este encuentro había algo que no le gustaba y no sabia que. Demasiado familiar y perfecto era todo. Su intuición femenina le decía que no debía aceptar la invitación y que lo mejor era marcharse urgente, pero no sabia que excusa poner para irse de allí.
"Antes de que atinara a responder Pamela la tomó de los hombros suavemente y le dijo
_ Mira a mi niña Cristina, ella lleva tu nombre porque Enzo lo sugirió y yo lo quise también. Tú no me conoces, acabamos de ser presentadas, pero yo sí tenía conocimiento de ti desde hace 5 años que entró en mi vida Enzo.
-Cristina, ¿Viniste en tu auto?
Le cortó Enzo
_Sí, con el vine.
_Bueno, lo dejaremos en el estacionamiento del local, hay buena guardianía. Quiero enseñarte algo antes de ir a casa.
Fíjate, por aquí se ven la flota de yates de la regata, en estos días tenemos concursos, de los cuales somos anfitriones...Te abras dado cuenta que han habido muchos cambios, conservamos el restaurante en el piso de abajo, pero hemos hecho un sótano para el garaje, y este segundo piso no existía hace dos años, ahora en el están las instalaciones de La Cofradía Náutica de que por azares del destino soy Presidente Comodoro.
Subía Pamela con la niña y unos paquetes, los había dejado solos sin que se hayan dado cuenta mientras miraban por el ventanal.
_Enzo, los chicos se han lucido, aquí tenemos para la cena, ¿podemos irnos ya? La niña tiene sueño.
_Iremos todos juntos en la camioneta. ¿Dónde estacionaste tu auto?
Cristina se daba cuenta que no había manera de evitar el seguirlos, la curiosidad y el temor dentro de ella batallaban.
_ Voy contigo, frente a la puerta principal logré estacionarme es un Bentley plateado.
_ Descendamos todos y de paso le ordeno a uno de mis empleados que lo guarde.
Ya en la camioneta, Pamela abría uno de los paquetes en el asiento posterior y alimentaba a Cris. Enzo y Cristina viajaban en el asiento de adelante silenciosos. Una melodía en el equipo les hizo cruzar la mirada...
_ ¡Barcarola!
_ ¡Barcarola!
Los dos empezaron a reír...
_ ¡Vamos que ya era hora! este reencuentro es para que estén contentos.
Dijo Pamela sonriente.
_ Perdóname Pamela, pero no es para menos. Enzo, tú sabes del por que de nuestro distanciamiento...Esta melodía trae gratos recuerdos contigo, pero quisiera saber el motivo de esta invitación...
_Cristina, yo le juré a tus padres siempre estar junto a ti moralmente. Después de lo sucedido no tenía cara para llamarte, ni excusa por mi mala cabeza para los negocios, tú confiaste en mi y te fallé.
Durante todo este tiempo Pamela ha sido mi mano derecha y quien ha llevado la rienda de los negocios, creo que sin ella nada de lo que has visto hubiera ocurrido.
_No digas eso Enzo, eres un hombre hábil muy inteligente pero has sido ingenuo, mas eso ya paso. Cristina, me consta el desconsuelo en el que ha vivido Enzo por no verte. "
Cristina solo atinaba a mirarles, todo aquello le parecía irreal... ¿Qué se traían, él y su esposa Pamela?
_Lamento que nos hayamos distanciado así Enzo, para mi eras como mi padre, confiaba en ti, y mi cariño era inmenso. Ahora, no sé que pueda cambiar entre nosotros, ni que pretendes-
Enzo, se inclinó sobre sus manos entrecruzadas , y dijo... _Cristina, Pamela y yo, hemos obtenido ganancias incalculables en nuestro negocio, tanto... que parece un sueño. Y es por eso que te he llamado, para darte el dinero que no te pagué en la forma que tú quieras, siendo socia del sitio o simplemente tomando el dinero y las ganancias. Yo te quiero como si fueras mi hija, y he sufrido mucho estos años sin tu presencia. Sabiendo que me odiabas por mí proceder.
“Un silencio largo y pesado llenó el vehículo. Enzo miraba fijamente a Cristina, Pamela los veía a ambos con inquietud, y Cristina que hasta ese momento se mantuvo distante, como protegiendo sus emociones...Rompió a llorar.
Entre sollozos, con las palabras entrecortadas...le dijo: _ ¿Cómo puedes decirme esto?, ¿Crees que te odiaba?, ¿Pensabas que mi interés era el dinero que se perdió?...Nunca, óyelo bien Enzo, nunca se me cruzó recobrar esa maldita perdida de dinero, lo que he tenido en el corazón todo este tiempo, ha sido "una profunda desilusión"
Enzo había estacionado el auto a un lado de la carretera, con las manos crispadas en el timón miraba a Cristina, y lágrimas gruesas resbalaban por su trigueño rostro, parecía que mil años habían caído sobre él en unos segundos.
Pamela trataba de hacer dormir a la niña que con las voces se había alterado. Y les dijo:
_ Enzo por favor, ya falta poco para llegar a casa, llevemos a Cris para que descanse en su habitación y allí con mayor comodidad terminan este diálogo.
Ambos tenían el rostro enrojecido é inflamado, las lágrimas continuaban saliendo, aunque el rictus era más suave y sereno.
Como un autómata Enzo procedió en la marcha, en unos pocos minutos llegaron.
En la puerta una pareja de empleados parecía esperarlos, el hombre recibió las llaves mientras bajaban los tres, la mujer recibía a la niña abrigándola con una manta.
Pamela descendió con los paquetes, ingresando a la casa y llamando a viva voz…
__ ¡Hugo! Acércate por favor, dispón la mesa, lleva para la cocina esto.
Afuera quedaron Enzo y Cristina solos. Él empezó a balbucear…
_Perdóname, Cristina por favor perdóname. Sé que pedirte que volvamos a ser los mismos de antes es imposible, te he herido mucho, y me he dañado a mi mismo también.
Mi afán de tener con que reponer el préstamo que me diste no ha sido porque pensará que tú interés es el dinero. Todos estos meses cuando lográbamos ganancias, sentía que se acercaba el día de poder buscarte, y demostrarte que no era un fantoche lleno de sueños, que con dignidad había logrado levantar cabeza y la promesa que te dí de ese negocio, donde tú serías mi socia…poder por fin cumplirla.
Hay algo que aún no sabes…y si te lo digo no es para buscar tu pena, eso no…Tengo cáncer a los pulmones, lo descubrí hace 3 meses… y quisiera pedirte…por favor… que seas madrina de bautizo de mi hija…Nadie más que tú puede serlo…"
Cristina se queda muy callada, pensativa.
De pronto levanta su cabeza, y con lágrimas en los ojos, dice:
- No puedo negarme Enzo, me duele el alma saber de tu enfermedad, para mí siempre has sido un padre, aun con todo lo que ha pasado.
Seré la madrina de tu hija, y no te abandonaré nunca. No te preocupes, todo ha quedado en el pasado, debemos continuar con nuestras vidas y tratar de rescatar lo hermoso que teníamos hace un tiempo.
Ven acá mi querido Enzo, abrázame, y no pienses en nada... Solo piensa en que nos queremos, como antes, como siempre -
Se fundieron en un abrazo inmenso, sabiendo que la vida en adelante sería intensa, vivirían hasta el último aliento aquel cariño filial y maravilloso...







































